El Yo sano brilla a partir de un modo no muy distinto a como el sol brilla en el cielo. Esta cualidad benigna y maravillosa que tiene el alma para irradiar, inspira con su luz al tiempo que cura con su calor. Todas las almas humanas tienen en su interior esta capacidad de brillar como el sol, pero muchas ven afectada su capacidad de emanar ese poder solar en forma equilibrada. Algunas personas ocultan su verdadera naturaleza solar con sentimientos de autoexaltación o baja autoestima. Esta situación oscurece el verdadero brillo del Yo: en estos casos Sunflower le aporta al alma la cualidad de la luz. Otros quieren que su fulgor brille con demasiada fuerza, deslumbrando a los demás con una pomposa vanagloria y autoexaltación. Para estas personas, Sunflower brinda la cualidad del calor, o de la amorosa compasión. Del mismo modo en que el alma absorbe de la madre las cualidades lunares de receptividad y nutrición, es del padre de quien absorbe las cualidades solares de un Yo brillante y expresivo.

Sunflower cura los trastornos o las distorsiones que el alma alberga en su relación con el aspecto masculino, que con frecuencia están asociadas a una relación con el padre que durante la niñez fue deficiente o conflictiva. La curación del aspecto masculino del Yo es igualmente importante tanto para el hombre como para la mujer.

El mensaje de Sunflower es tan universal y básico que es beneficioso en casi todas las etapas de la vida. Cuando el alma aprende a albergar en su Yo esta gran fuerza solar, es realmente capaz de bendecir y curar a otros seres humanos y a la Tierra.

Profesora Sandra del Villar

Terapeuta Floral

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Los remedios florales no reemplazan la consulta con el profesional médico adecuado, pero pueden complementar eficazmente cualquier tratamiento tradicional

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