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La sorpresiva decisión del presidente Mauricio Macri de habilitar la discusión en el Congreso sobre la legalización del aborto divide al Gobierno. Sin embargo, eso no significa que una grieta interna amenace al oficialismo. Entre los ministros más poderosos y los dirigentes más influyentes de la Coalición de Gobierno no hay fisuras. La unanimidad es total.

 El jefe de Gabinete Marcos Peña, su segundo Mario Quintana, la vicepresidenta Gabriela Michetti, la ministra de Desarrollo Social Carolina Stanley; el de Trabajo, Jorge Triaca; y el de Interior, Rogelio Frigerio están en contra de la interrupción legal del embarazo. Lo mismo ocurre con Oscar Aguad (Defensa), Patricia Bullrich (Seguridad).

En el Congreso, ocurre lo mismo. Emilio Monzó y su tropa están en contra, igual que Federico Pinedo. “No encuentro diferencia entre eliminar la vida de un chico por nacer y uno que nació", sostuvo en declaraciones a Mitre antes de insistir con una de las ironías que esconde el debate.

“Seguramente tendremos aliados, como Cristina Kirchner”, sostuvo.

Un integrante del interbloque de Diputados señaló que ─una suerte de boca de urna─ entre los diputados oficialistas lanzó que el 80% está en contra de la despenalización y solo un 20%, a favor. Carmen Polledo, de relación directa con el Presidente, y flamante titular de la Fundación Pensar ─el think-tank macrista─ también está en contra.

La gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal ─integrante estable de la mesa chica del PRO─ y la dirigente con mejor imagen del espacio ya se manifestó en reiteradas ocasiones en contra. En el mismo sentido se expresó el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta que de todos modos saludó el debate en el Congreso.

Los argumentos son religiosos. Buena parte de los integrantes del primer lote tiene formación religiosa y algunos, como Triaca, Stanley y Vidal, relación aceitada con el Papa. Todos los miembros de ese numeroso y mayoritario grupo tienen la convicción que la vida se inicia desde la gestación y que abortar equivale a matar.

A pesar de todo, algunos ministros y dirigentes levantaron la voz para manifestarse a favor.

El ministro de Salud, Adolfo Rubinstein, fue uno de los primeros y si bien evitó dar su posición personal, brindó argumentos que lo ubican ese lote. “En los países que legalizaron el aborto, la mortalidad materna bajó drásticamente”, señaló posicionado la discusión como ─ante todo─ un tema de salud pública.

El ministro de Ciencia y Tecnología fue el único que hasta ahora lo dijo sin titubeos. “Estoy a favor de la despenalización del aborto”, sentenció en Radio Con Vos.

Además, argumentó que “si bien la vida empieza con la concepción, las características como persona aparecen más adelante".

El titular de Energía Juan José Aranguren también está a favor, aunque dio más rodeos. “Una respuesta por SI o NO es siempre odiosa. Estoy a favor del libre albedrío. Dependiendo las circunstancias, con adecuada educación sexual y profilaxis, y contención de la mujer, lo avalo”, sostuvo.

El vicejefe de Gabinete Gustavo Lopetegui es otro de los funcionarios que están a favor, aunque su perfil es todavía más bajo que el de Quintana. Lo mismo ocurre con el ministro de Producción Francisco Cabrera. El de Ambiente, Sergio Bergman -que en el pasado se había manifestado en contra- ahora está a favor de la despenalización.

El ministro de Justicia Germán Garavano está en contra. Elige seguir con el criterio actual de la Corte Suprema, en la que el aborto solo es legal si el embarazo es producto de una violación o si corre riesgo la salud de la madre.

Su aporte superador concreto sería el nuevo Código Penal, que el Gobierno busca sancionar, en la que la madre ya tendría pena de prisión.

Los aliados del PRO en el Gobierno no emitirán una posición institucional. Elisa Carrió está en contra, pero también saluda la posibilidad del debate. La conducción del radicalismo, que suma más voluntades a favor, no emitirán una posición institucional.

El titular del Sistema Federal de Medios Hernán Lombardi está a favor, pero hasta ahora -en público- prefirió concentrarse en el paso adelante que significa abrir la discusión. “Hay diversas posiciones respecto al tema #Aborto. Todas merecen ser escuchadas. Una sola es arcaica: los que creen que ni siquiera se puede debatir”, tuiteó el funcionario.

Ese es el argumento con el que el Gobierno justificará avanzar con un proyecto con el que ni siquiera sus principales dirigentes -ni siquiera Presidente- están a favor.

 

FUENTE: www.clarin.com

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